Desde la paz que se refleja en la mar y me alcanza, como alcanza todo lo que es reflejo, posiblemente deformada, filtrada, y no directamente, leo tu comentario, querido Fernando. Y pensando, alcanzo una conclusión y declaro una intención. Empiezo por ésta: posiblemente, deseando o no hacerlo, mi intervención sobre la corporeidad y sus consecuencias tuviese un cierto grado de polémica y fue hecha con un cierto grado de "provocación". No estoy cerrado a ninguna interpretación de la vida. Ayer leía que "la vida no se confronta con nada, ni siquiera con la muerte, porque ambas son la misma cosa". Mi espíritu ha estado, y continúa, abierto a todas las interpretaciones. Y sobre todo a la que expones con maestría y representa algo sugerente. También es sugerente que nuestros cuerpos, ese milagroso material evolutivo, tenga esa capacidad. En los días de retiro químico en El Escorial, un premio nobel, el francés Jean Marie Lehn, expuso sus resultados sobre una molécula totalmente sintética construida por él que tenía la particularidad de reconocerse a sí misma y crear sola otra fibra idéntica a ella sobre la que se enroscaba. Eso es, de manera artificial, lo que hacen nuestros filamentos que forman el ADN. Esto, al menos, da que pensar en esa sugerencia de la corporeidad. Y ahora voy con la conclusión. Creo en el espíritu y creo en la materia. Me gusta experimentar las vivencias de ambas dimensiones de la vida, como creo que sucede a todos los humanos. Y mientras se resuelve el paradigma del huevo y la gallina, me limito a vivir esas dos facetas. Y una adenda final, querido amigo: la llamada "química supramolecular" está realizando avances espectaculares en el ámbito de qué sucede cuando dos especies químicas diferentes se reconocen mutuamente y se unen a través de enlaces que no son los que se usan en la química "normal". Sea cual sea la interpretación, me gusta disfrutar de la amistad, y la tuya, y las vuestras, son muy importantes para mí.
Todo nuestro conocimiento, acabo como empecé, tiene la misma dimensión que la paz reflejada por el agua de la mar serena. Serena sólo por arriba, en la superficie, pero puede que movidísima a unos metros de profundidad.
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2 comentarios:
Sobre la piel ondulante y serena de tu mar interior, amigo Antonio, cient�fico investigador, se perciben reflejos, como de oro antiguo, de humildad... El maestro Popper tambi�n reflejaba humildad cuando confes� que "no hay un saber definitivo, s�lo conjeturars provisionales"; y que una ley cient�fica no es m�s que "una hip�tesis que hasta el momento no ha sido refutada".
Y el mar sigie ah� inmenso, iluminado, total, refulgente, �nico,,,
Sobre la piel ondulante y serena de tu mar interior, amigo Antonio, científico investigador, se perciben reflejos, como de oro antiguo, de humildad... El maestro Popper también reflejaba humildad cuando confesó que "no hay un saber definitivo, sólo conjeturars provisionales"; y que una ley científica no es más que "una hipótesis que hasta el momento no ha sido refutada".
Y el mar sigie ahí inmenso, iluminado, total, refulgente, único,,,
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