lunes, 5 de mayo de 2008

LA BUENA NOTICIA

FERNANDO ESCRIBE:
Mi rutina de cada día, ese devenir circular que, tal como nos recuerda José Mª, desesperaba hasta al mismo maestro Séneca, me ha amanecido, esta mañana temprano, con reflejos celestes y rosas, en la estación, adonde he ido a acompañar a mi hija, que no había encontrado billete para haberse vuelto ayer a Madrid.

Viendo pasar el AVE, desde el puente de la estación, recordé unos versos de un largo poema que le escribí hace tres años, cuando se fue a la Universidad por primera vez y empezó a vivir aparte de nosotros:
“El día que ya no estés / encenderé una vela / tras de cada ventana / y entornaré la puerta / para oír el sigilo de tu paso, / esperándote…”.


Después, de nuevo en casa, y con la luz del día abierto desbordándose por las ventanas, encontré en un e-mail estos pensamientos de Facundo Cabral:

Cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor, es un soldado menos.... Cuando me marché de mi casa, niño aún, tenía siete años, mi madre me acompañó a la estación, y cuando subí al tren me dijo: Este es el segundo y último regalo que puedo hacerte, el primero fue darte la vida y, el segundo, la libertad para vivirla.”

A lo mejor no tenía razón Séneca, y hasta el acontecer circular de las mismas cosas, a la luz celeste y rosa de los repetidos amaneceres de primavera, nos traen la buena noticia del nuevo día…

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