He aprovechado los ratos de aislamiento que he podido disfrutar en estos días de mayor relajación para leer. He aprovechado el silencio para leer y la soledad para pensar y el azul, clasi rayando en el blanco quemante, del cielo para exhortar las cualidades de la belleza, y tantas otras cosas antes de hacer lo que millones de españoles: antes de jugarme la vida en el temido regreso en coche. Coloqué el limitador de velocidad en 120 Kms/h y me quedé el último. Y pensé, ¡qué ganas de jugarse la vida cada semana de forma inútil! Y me introduje, como sin querer, en la misma idea que ha mantenido el trabajo intelectual estos días de José María: el sentido cíclico de la vida , y cayó en mis manos un libro de Pamuk, y leí el contenido y también era cíclico. El libro es Me llamo rojo.
Las reflexiones de Séneca y las de Empédocles dan que pensar. Pero no dan menos que pensar el razonamiento de lo sugerido por Fernando.
Yo quisiera recuperar y traer aquí un poema de Rafael Guillén, un poeta granadino que vive en la actualidad, pero que escribió este poema hace ya muchísimos años.
El libro se llama Límites y el poema también. Es de 1970. Dice
Un nuevo aliento merodea. Llegan
otros sonidos hasta el borde y piden
su momento para existir. Afluyen
nuevas formas de vida
que al final toman cuerpo y se acomodan,
pero el tiempo ya es otro y el espacio
ya es otro y no es posible
revivir lo que el tiempo desordena.
Pero quedan los huecos, queda el tiempo,
el tiempo es un conjunto
de irrellanables huecos sucesivos.
Donde sonó una risa queda un hueco,
un coágulo de nada, una lejana
polvareda que fue,
que ya no está, pero que sigue hablando,
diciendo al alma que, en alguna parte,
alguien cruzó al galope y se ha perdido.
Leí este poema hace ya muchos años. Me hizo pensar. ¿Es cíclica la vida?, ¿es lineal la vida?. ¿cambiamos nosotros de un momento al siguiente, como la risa que se transforma en hueco?, ¿somos nosotros siempre los mismos?
No lo sé, no intento saberlo, no quiero saberlo, sólo intento ser esa risa y ese alguien que cruzó al galope y se ha perdido. Espero que uno se pierda en la felicidad.
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