sábado, 10 de mayo de 2008

Antonio escribe

Precioso tema el que trae Fernando al blog. Coindido con su planteamiento de que son pocas las cosas que nos hacen infelices y muchas las que actúan excitatoriamente sobre nuestro sistema de interpretación de la felicidad. Pero el hecho indubitable es que, en general, hay más personas infelices en el mundo y, por otro lado, los que se declaran felices son también infelices largos períodos de tiempo.
Tengo la impresión, sólo eso, la impresión, de que la vida humana está desordenada por el vendaval de los sentimientos. Los sentimientos provocan en nosotros auténticos tsunamis en lo que definimos como mla felicidad. Muchos encuentran la felicidad en el propio tsunami, en la propia lucha. Otros necesitan tiempos más "veraniegos", más constantes desde el punto de vista de los sentimientos. La monotonía de los sentimientos provoca felicidad. Pero también la propia lucha de ellos, de nuestros sentimientos.
Insisto en que estas palabras no son más que una impresión a vuelapluma de las palabras de Fernando y de Vila-Matas.
No existe un patrón de felicidad y tampoco un medicamento para alcanzarla.
Aquí el viento lo remueve todo, las hojas caídas, los árboles que no están quietos ni un segundo, el agua del mar, que ha hecho un pacto con todos los tonos del verdes inimaginables, los toldos de las casas. Y yo, después de leer la entrada de Fernando, he pensado que también puede remover nuestros sentimientos. Por eso he dicho que vivimos en un continuo tsunami.

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