FERNANDO escribe:
José Mª ha llevado las aguas al molino político, lo que no es de extrañar ya que nunca dejamos de ser, aunque lo pretendiéramos, el zoón politikón que definió Aristóteles. Pero yo las voy a devolver, las aguas liberales, a mi regato psicológico, con una breve reflexión: Que en el terreno intrapsíquico y ético de la autorrealización personal, la Libertad, más que un valor, es la matriz de todos los valores, la madre, el vientre donde se conciben, se nutren y se desarrollan todos los demás valores; es la Libertad el condicionante primordial, la “conditio sine qua non” para que exista el valor. Para quien el mismo Aristóteles denominaba, entre los otros “animales”, el ántrhopos (“el que mira hacia lo alto”, “el que levanta la mirada”), no hay valor que “valga”, sino para quien libremente lo adopta y con libertad lo interioriza y lo ejercita.
También quiero recordar que el “Mito del Carro Alado”, que hemos citado otras veces, antes que su aplicación política, Platón lo adujo para conceptualizar al “animal humano”, quien, según él, está conformado por la articulación de sus tres “almas”: el alma “irascible” (caballo negro), el alma “concupiscible” (caballo blanco) y el alma “racional” (el Auriga). Y nunca correrá por las rutas de la Libertad y de los Valores, si el Auriga no logra controlar y guiar su doble cabalgadura hacia los objetivos de valor libremente y liberalmente asumidos.
1 comentario:
Hay en un texto del Quijote una alusión al “espíritu liberal”, desde el escorzo en que yo he querido enfocarlo, que no me resisto a reproducirlo aquí:
“Advierte, Sancho -respondió don Quijote-, que hay dos maneras de hermosura: la del alma que campea y se muestra en el entendimiento, en la honestidad, en la liberalidad y en la buena crianza, y todas estas partes caben y pueden estar en un hombre feo, y cuando se pone la mira en esta hermosura y no en la del cuerpo, suele nacer el amor con ímpetu y con ventajas”.
Publicar un comentario