miércoles, 14 de mayo de 2008

EL ELEMENTO CORRECTOR DEL LIBERALISMO

JOSE MARÍA, escribe
Fernando, en respuesta a mi entrada sobre “La ideología del Individualismo”, nos ha expuesto de manera diáfana y precisa su concepción sobre lo que significa “ser liberal”. Al tiempo que delimita el concepto de libertad, matizando varios aspectos de esta profunda “inspiración del espíritu”, corrobora con sus palabras la conciencia de una vivencia metafísica profunda. Vivir la libertad, no es sólo una afirmación que trasciende la simple consideración científica y positivística del hombre. Sentir la libertad es descubrir, en el hecho moral del comportamiento humano, el sentido profundo de lo que somos.

Nuestro análisis (¿o, quizás, divagación?) sobre el liberalismo y sobre su fundamento –la libertad-, me ha retrotraído a esquemas filosóficos, políticos y antropológicos, antiguos. Cualquier sistema de acción, para que esté bien fundado, debe basarse en derechos y principios radicales de la persona. Platón, por ejemplo, del que ya hemos hablado ampliamente en este blog, antes de llegar a la culminación de su concepción política, estableció, como fundamento de la misma, bases antropológicas y psicológicas como adecuado basamento a su teoría.

Para el buen discurrir de la ciudad, pensaba Platón, igual que para el correcto equilibrio del actuar humano, se necesita una “triada”, (las tres almas y las tres estructuras componentes de la sociedad), que servirían, funcionando adecuada y subordinadamente, para regular el funcionamiento del todo. En caso de desequilibrio, -ya es de sobra conocida la tesis platónica-, la “razón”, o el “filósofo” en su caso, deberían corregir el exceso o el desequilibrio. El “todo ordenado platónico” exigía, en caso de desequilibrio, un elemento o fuerza correctora.

Con los movimientos sociales o políticos que, como en el caso del liberalismo, fundamentan su razón de ser en la libertad del hombre, sucede igual. La libertad puede desordenarse por excesivos egoísmos. Tiene, en consecuencia, que existir un elemento correctivo que vuelva a sus auténticos límites esa libertad del hombre.

Cuando en el liberalismo, como sistema político, el egoísmo humano se desordena anulando la libertad debida a todos, es preciso encontrar una estructura supra-personal que salve el equilibrio del actuar social del hombre. Entiendo que esa es, la pretensión política de la socialdemocracia: regular la actividad social, fundamentalmente económica, evitando que intereses egoístas anulen los derechos de la mayoría.

Los socialdemócratas mantienen que es posible compaginar, con un adecuado control, la economía capitalista de mercado y la sociedad de bienestar. Para que ambas estructuras funcionen adecuadamente, el estado deberá poseer atribuciones suficientes para garantizar a todos los ciudadanos la debida protección social. Hoy existen gobiernos europeos, incluso, que han intentado aplicar una variante más próxima aún al liberalismo: el socio-liberalismo, con un menor intervencionismo y con una mayor presencia de la empresa pública, pero con el mantenimiento de las ayudas y subvenciones típicas de la socialdemocracia.

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