martes, 22 de abril de 2008

José María, escribe

EL LIBRO

El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakesperae y el Inca Gracilazo de la Vega. Esta fecha -23 de abril-, tan simbólica para la literatura universal, fue escogida por la UNESCO para rendir un homenaje mundial al libro. La idea de esta celebración partió de Cataluña, donde este día, ya es tradicional, se regala una rosa al comprador de un libro. Digamos, también, nosotros una palabra sobre él, en nuestro blog, libro digítal.

Quizás sea por la variedad del material trasmisor del libro, y por sus orígenes primitivos, por lo que la palabra “libro”, etimológicamente, deriva del latín “liber” (membrana, corteza del árbol). Se utilizaban las cortezas del árbol, una vez alisadas, para confeccionar el conjunto de hojas que componía lo que conocemos como libro.

A lo largo de la historia, sirvieron como materiales para trasmitir la cultura humana, elementos rudos, simple y transportables: la piedra, el bronce, los ladrillos de arcilla, las tablillas de madera o cortezas de árbol. Los egipcios utilizaron láminas de médula de papiro, parecidas a hojas. Los chinos, adoptaron la seda. En Grecia y, después, en Roma se escribían los rollos y documentos en pergaminos de piel de carnero, de cabra o ternera, blanqueada y curtida.

La andadura del libro ha sido larga. Traspasando las fronteras del papel, tan usado en la confección de documentos impresos, en 1971 comenzó a desarrollarse el libro digital o electrónico. En 1981 sale a la venta el primer libro electrónico. Pero será en 2001 cuando el libro digital adquiera su máxima expansión gracias a la aparición en la red de la novela de Stephen King, Riding the Bullet. (En 48 horas se vendieron en la red más medio millón de libros de esta novela, al precio de dos dólares y medio).

Hoy los escritores dan a conocer sus libros a través de los blogs. La red se ha convertido, hoy, en la mejor editorial del libro. El blog es espacio reconocido de difusión de lo que escribimos y leemos.

Del 7 al 11 de Junio de 1982 se celebró en Londres el Congreso Mundial del Libro. Su epígrafe era “Hacia una Sociedad Lectora”. En sus conclusiones se recomienda a los gobiernos el establecimiento de programas interesados en la creación, producción y uso del libro... Reafirmamos, dice el Congreso, la validez de la Carta del Libro... y la meta de “Libros para todos”, que todavía está por alcanzarse.

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