lunes, 14 de abril de 2008

Antonio escribe

He leído vuestras consideraciones sobre el tiempo. Estoy fundamentalmente de acuerdo con casi todo lo dicho. Yo he vuelto de mi mar, de mi pasión de fin de semana, de contemplar un cielo azul que se confunde con el blanco, de saborear un espeto de sardinas, de disfrutar con mis nietos Guillermo, Gloria y Alberto. Este último tiene tres años y habla correctamente el español y el catalán. Te contesta en la lengua, de entre las dos antes dichas, que tú le hables. En fin, vengo de mi tiempo de ayer y de antesdeayer. Ya de mi pasado. Mi pasado, como el de Fernando, descrito es su ballísima narración, y el de José María, dedicado a menesteres más profundos y filosóficos, mi pasado, digo, tiene dos características fundamentales:
a) El tiempo de cada uno es eso, tiempo personal. No creo que exista el tiempo, porque él necesita de nosotros para existir y darle contenido. ¿Qué es un segundo después de otro si no existe nadie para quien eso pueda ser su pasado?
b) El tiempo pasado son sólo palabras escritas o pensadas, dichas o retenidas en el corazón o la mente, pero palabras al fin y al cabo. La característica más interesante del tiempo, al menos para mí, es que es un generador de palabras. Lo que ayer no tenía, hoy lo tengo, lo que ayer dije, hoy son palabras. Transformamos el tiempo en palabras y éstas quedan en algún sitio de nuestra corporeidad.
De esta forma, yo hoy puedo decir que ayer estuve y disfruté con mis nietos, Fernando hoy puede expresar con palabras que ayer disfrutó de un Madrid romántico y lleno de historia, y nuestro querido José María puede hoy expresar con palabras que ayer reflexionó sobre el valor del tiempo.
Palabras y deseos se confunden en nosotros. Planteo la siguiente cuestión, ¿qué sucedería con alguien que, tras sufrir un accidente, tener una extraña enfermedad, o simplemente por un trastorno genético, desarrolle la facultad de ver el futuro y olvidar completamente lo ya realizado?. Sería un ser contrario a nosotros, que almacenamos en palabras nuestro pasado y desconocemos lo que nos va a suceder en el futuro.
Amigos del Diario Atemporal, os comunico que estoy escribiendo un pequeño relato sobre este tema desde hace ya un par de semanas. Vuestras disgresiones sobre el fenómeno llamado tiempo, que yo transformo en el tiempo de cada uno, me han ayudado muchísimo.
Buen día para todos.

No hay comentarios: