jueves, 3 de abril de 2008

Antonio, escribe

BONITA MAÑANA

Mi ignorancia en estos temas del blog me jugó ayer una mala pasada. No conseguía ver las diferentes entradas que deberían haberse producido (la mía entre ellas). Comencé a hacer lo que todos los humanos profanos e inexpertos hacemos cuando no sabemos qué hacer: tocar a todos los botones. Y héteme aquí que de pronto veo una entrada de Fernando relacionada con mi cuento. Hasta esta mañana no he podido entrar al blog bien. ¡Hay que darle de vez en cuando a esa flechita doblada que significa actualizar! Entonces he podido disfrutar de las entradas de todos vosotros. De José María profundo, sabio, conocedor, filósofo, y poeta. De una Faustina increiblemente sensible, acertada en todas y cada una de las palabras que emplea, de una Faustina en dientes de sierra (así estamos todos, querida amiga), exquisita en sus manifestaciones, como siempre lo ha sido, profesional en sus juicios, como siempre lo ha sido. Y a un Fernando que cabalga entre los sentimientos de la vida real y la utopía de la vida pensada y estética.
Cada día aprendo de vosotros, amigos.
Fernando, amigo, gracias por la valoración que haces de mi cuentecillo sobre La Luna. Yo siempre he pensado que escribir era una forma de vaciar el alma fuera de uno y que el contenido de mi alma era tan insustancial que no podría despertar "conversaciones con la luna" en los demás. Gracias, amigo por tus palabras.
Y que tengáis todos un día maravilloso. Yo ahora voy a cambiar mi chaqueta por la bata de laboratorio, la pluma por el matraz, el libro de poemas por la libreta de laboratorio, la libertad de pensar por la cuadrícula de la mente científica.
Un abrazo para todos

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