jueves, 24 de abril de 2008

Antonio escribe

¿A dónde van los temas escritos en este blog?, os hacéis esa pregunta, a la que me uno yo también. Canto para quien me acompaña, escribe Fernando aludiendo al romance del conde Arnaldo. Pessoa se desasosiega pensando en ¿quién leerá los versos?, unos versos que han sido escrito para ser leídos. O, como dice Faustina, pensando en Paul Auster, la literatura es esencialmente soledad, una soledad que permite la comunicación entre humanos. A todas estas reflexiones me apunto ventajosamente. Pero, yo inquiero en otro aspecto relacionado con la letra escrita: ¿por qué han sido escritos los versos, de dónde nace el sentimiento que impulsa a escribirlos, qué queda en la corporeidad de quien los ha escrito?
Cito a Pessoa, "escribo porque escribiendo se me pasará la necesidad compulsiva de escribir". Lo escrito irá a quien lo lea, a quien nosacompañe, a nadie porque se quedarán en la soledad del escritor, pero cada "escribidor" necesita deshacerse de ellos, extraerlos de su caverna en la que se fabrican los sentimientos, las ideas, los pensamientos, el amor, el odio o la necesidad de comunicarse o de estar en silencio. La palabra escrita es, como el paisaje que nos rodea, un instrumento de aislamiento o de comunicación. Eso dependerá de quien se enfrente a ellos. El escritor necesita de soledad cuando escribe, pero nadie escribiría ni una sola palabra viviendo solamente en la soledad. El escritor vive. Luego se aísla para escribir, porque necesita deshacerse del pesado saco de palabras que ha almacenado. La pregunta que me hago es la siguiente: ¿qué queda dentro de uno cuando hace pública la palabra? Me imagino el siguiente ejemplo: los sentimientos pertenecen a lo más íntimo nuestro, pero cuando los hacemos públicos, o lo compartimos, por ejemplo, el amor, el sentimiento deja de pertenecernos en exclusividad.
Pienso que la palabra escrito se comporta de la misma manera: la compartimos para que deje de apretarnos dentro.
Buen día a todos

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