domingo, 13 de abril de 2008

Fernando escribe

Leyendo a José Mª, pienso que mi tiempo, hoy, ahora, se exprime en el regreso de un sosegado Madrid de fin de semana, suavemente caldeado y luminoso, tras una escapada de intensificación convivencial con Julia y con nuestra hija, con ocasión del santo de ambas. Como de costumbre, buena experiencia gastronómico-cultural: almuerzo asturiano, ayer, de fabes con almejas, pulpo con cachelos, queso de cabrales…y, en la cena, cazuela belga de mejillones al estragón. Y después de un delicioso vaso de sidra de barril en una tasca castiza de la glorieta de San Antonio de la Florida, visita a la ermita del santo, donde los impresionantes frescos de Goya de la cúpula nos deslumbran de transparencia real y transcendente, y prenuncian en algunas de sus figuras el futuro -entonces- “expresionismo”. La experiencia cultural se completa con una muestra de pintura minimalista en la Fundación March, que no me produce ninguna emoción; en el Museo del Traje, con las peripecias mágicas de Ouka Leele, inspirada desde el objetivo resplandeciente de su cámara fotográfica; y con el paseo ocasional por la incomparablemente excepcional calle Huertas, que sintetiza la diacronía del paso y habitación concurrente en ella de nuestros mejores literatos, desde el Siglo de Oro hasta el Romanticisismo: Lope, Cervantes, Góngora (éstos en sincronía), Moratin, Zorrilla, Becquer, Espronceda, Pérez Galdós, Echagaray, Larra..., de quienes algunos de sus pensamientos fuimos leyendo, en recortes, con letras de bronce incrustradas en el pavimento que ellos pisaron "ayer" y que nosotros pateamos "hoy".
De vuelta en el Ave, escuchando, Julia y yo, música de Mozart, Tchaykovsky, Debussy, entre montes y campiñas reverdecidos por las recientes lluvias y aguaceros, comida a bordo, en bandeja y miniatura, regada con un buen tinto Cune de crianza…Esta es la circunstancia concreta que, según nos dice José Mª, sintetiza, en mi hoy, el “continuo” fluyente de mi fin de semana.

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