En el fugaz transcurso de un mes, hemos coincidido en el espacio del ocio y la sensación, Fernando. Tú estabas admirando los Modigliani y yo pisaba las letras de Lope antes de entrar en su casa. Y pensé y sentí lo mismo. Pronto volveremos mi hija y yo a Madrid para recargarnos de arte, música y anonimato.
Mi fin de semana ha sido un acopio de tiempo sereno en casa y compartiendo los silencios , cargados de pasado, de los compañeros de mi madre en la residencia de ancianos. Reducir la casa de trecientos metros en la que hemos hecho nuestras vidas, a una acogedora habitación con vistas a un limonero, es un ejercicio intenso de resignación, tristeza, alivio y cariño. Todo a la vez. Nada fácil ,pero impuesto por la vida. Esa vida que nos permite tiempos de remanso, para escaparnos en la distancia y el espacio al Madrid de otras calles y otras gentes.
Ahora iniciamos la semana en el puesto de vigilancia asignado y desde el que controlamos que todo suceda lo más parecido a todos esos otros dias que no son los que contamos porque ya, a estas alturas de vivir, son incontables. Pero es una semana de sol, con renacer de colores brillantes y aromados . Es la semana presente desde la que nos proyectamos en los tiempos compartidos con las cosas y personas de la cotidianidad. Y pasará muy deprisa.
Buenos dias a todos y buena semana. Lo de buena suerte sonaría aquí muy de película aunque realmente en la película sonaba muy bien. ¿no os parece?.
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