Esta mañana he estado viendo una película que no vi en su momento: "El paciente inglés". La daban en una de las muchas cadenas “visibles” de la tele y me llamó la atención por los "oscars" que ganó y por la muerte hace unos días de su director. Me ha gustado. Triste y hermosamente profunda en el amor. Relaciones humanas desgarradas, fronteras de países trazados por los hombres... Y un amor sin fronteras. Todo un cúmulo de sentimientos, arropados por una fotografía y una banda sonora muy acorde. Son los hombres los que marcan las fronteras geográficas... El amor no las marca nunca. Al contrario, pervive, cada vez con más fuerza y consistencia, a través de las bombas, de los mapas geográficos, de las arenas rojas del desierto y de los oscuros vericuetos del camino. No hay ni tiempo ni distancias para él. ¡Hermosa y delicada y cuidada película!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Hola, soy Violeta. Regresé de la hermosa Holanda, de pasear acompañada de la lluvia por los canales de Amsterdam, de llenar mis retinas del color de sus flores y las pinturas de sus artistas...
Muchas gracias Fernando por tu regalo, es precioso.
Recuerdo que aquellos días holandeses coincidieron con la muerte del director de El paciente inglés, pude sorprenderme con la noticia que traían los periódicos. Al leer tu comentario, José María, he rocordado que, hace años, cuando la vi, pensé lo mismo.
Me alegro del reencuentro, un abrazo fuerte
(me he vuelto a olvidar de la contraseña)
Publicar un comentario