En agradecimiento a la animosa generosidad de Violeta, le he compuesto una poesía. Está escrita en métrica clásica (al estilo de la renacentista Octava Real), aunque con colores de cuadro expresionista:
Para ver a Violeta
no bastan sólo los ojos…
Se requiere una paleta
de azul, amarillo y rojo
que perfile su figura
y configure su alma:
por fuera, de mar en calma,
por dentro, sol que fulgura.
Dedicado a nuestra amiga Violeta que estos días, en la verde Holanda, estará alumbrando sus ojos con la belleza rugiente de los cuadros de Van Gogh.
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