martes, 18 de marzo de 2008

Escribe Fernando

En algún sitio he leído que, según el escritor alemán conocido por Novalis, después de la caída bíblica de nuestros primeros padres, el Edén fue repartido en fragmentos por toda la tierra. Y que por eso es tan difícil encontrar ese Jardín de la Felicidad.

Y yo confieso que, en estos días de sol mediterráneo, sentado en mi terraza junto a Julia, con un libro entre las manos, a cercana distancia del mar, enorme, encendido en tonalidades turquesas y plateadas, he llegado a sentir y a pensar, al ritmo verde de palmeras cimbreantes, de yucas, ficus, pitas y plataneras salvajes, que hasta aquí me ha llegado un pequeño fragmento de ese mítico Jardín...

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