viernes, 6 de junio de 2008

¿Eres feliz?

FERNANDO escribe:
Una buena amiga y colega me manda un cuentecillo, desde la lejana Asunción de Paraguy, en cuya Universidad fui profesor invitado en mi casi olvidada juventud. Se titula el cuento: ¿…Eres Feliz?
"En cierta ocasión, durante una elegante recepción de bienvenida al nuevo Director de marketing de una importante compañía londinense, algunas de las esposas de los otros directores, que querían conocer a la esposa del festejado, le preguntaron con cierto morbo: ¿Te hace feliz tu esposo, verdaderamente te hace feliz? El esposo, quien en ese momento no estaba a su lado, pero si lo suficientemente cerca para escuchar la pregunta, prestó atención a la conversación e incorporó ligeramente su postura, en señal de seguridad, y hasta hinchó un poco el pecho orgullosamente, pues sabía que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio.
Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa respondió con un rotundo: No, no me hace feliz. En la sala se hizo un incómodo silencio como si todos los presentes hubieran escuchado la respuesta de la mujer. El marido estaba petrificado. No podía dar crédito a lo que su esposa decía, y menos en un momento tan importante para él. Ante el asombro del marido y de todos, ella simplemente se acomodó enigmáticamente sobre su cabeza su elegante chalina de seda negra y continuó: No, él no me hace feliz …¡Yo soy feliz…! El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él, sino de mí. Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi> felicidad dependiera de otra persona, de otra cosa o circunstancia sobre la faz de esta tierra, estaría en serios problemas. Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable…A través de toda mi vida, he aprendido algo: Yo decido ser feliz y lo demás son "experiencias o circunstancias", como ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar, y junto a mi esposo lo he vivido y practicado tantas veces… La felicidad siempre se apoyará en el verdadero perdón y en el amor a si mismo y a los demás. No es responsabilidad de mi esposo hacerme feliz... Él también tiene sus "experiencias o circunstancias", lo amo y él me ama, muy a pesar de sus circunstancias y de las mías. El amar verdaderamente es difícil, es dar amor y perdonar incondicionalmente, vivir, tomar las "experiencias o circunstancias" como son, enfrentarlas juntos y ser felices por convencimiento. Hay gente que dice: No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque me insultaron, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró! Pero lo que no sabes es que puedes ser feliz aunque estés enfermo, aunque haga calor, tengas o no dinero, aunque alguien te haya insultado, o alguien no te haya amado o no te haya valorado. Ser feliz es una actitud ante la vida y cada uno decide!... Ser feliz, depende de ti!"

Es lo que yo he pensado y he experimentado siempre, y creo que incluso lo he dejado escrito en alguna de mis entradas al blog: que nadie hace feliz a otra persona, que lo más que hacemos es compartir la felicidad que cada uno es capaz de generar dentro de sí mismo. Y así, como se dice, los gozos compartidos se suman y acrecientan, y las penas compartidas se dividen y disminuyen...
Como también he pensado siempre que nadie llena el vacío de su corazón con lo que recibe de otros, sino con lo que cada uno acumula en su corazón para dar y compartir.
Y recuerdo lo que nos dijo una vez Antonio Espinosa sobre el amor como “la felicidad imperfecta”…Porque la felicidad perfecta -le comenté entonces- es una utopía que requeriría, para su realización total, un genuino y también perfecto amor a uno mismo, que es adonde se dirige, con todo su potencial energético natural, la dinámica biológica de nuestro instinto.

No hay comentarios: