A peopósito de la idea de felicidad desarrollada por José María, quisiera contaros las impresiones de una amiga con alma de poeta, andaluza como muchos de los que aquí escribimos. Me contaba lo siguiente: "Hoy he visto amanecer con todo lujo de detalles; te explico. He podido contemplar cómo miles, qué digo, millones! de puntos rutilantes desaparecían para transformarse en cielo por un período corto de tiempo. Entonces he pensado que la felicidad la alcanzamos cuando en cada amanecer hacemos como las estrellas, desaparecer durante un corto período, es decir, cuando las circunstancias no son las adecuadas para seguir resplandeciendo, para aparecer después". Y continuaba, "ahora mismo soy feliz, ¿cuánto tiempo me durará?
He pensado mucho en esta idea porque está llena de motivos de reflexión.
Primer motivo, el "soy yo y mis circunstancias" de Ortega, me lleva a considerar si la felicidad depende solamente de uno.
Segundo motivo de reflexión, en tal caso, como defiende José María, deberíamos admitir que existen diferentes tipos de felicidad.
Tercer motivo para pensar, ¿debe ser duradera la felicidad? El Paraíso creo que no es más que el intento fallido de situar a los humanos en la idea de felicidad duradera.
Pensando, pensando, me he sentido ligado a unos versos de un poeta granadino que aún vive, Rafael Guillén, que os invito a leer a continuación:
Un nuevo aliento merodea. Llegan
Otros sonidos hasta el borde y piden
Su momento para existir. Afluyen
Nuevas formas de vida
Que al final toman cuerpo y se acomodan.
Pero el tiempo ya es otro y el espacio
Ya es otro y no es posible
Revivir lo que el tiempo desordena.
Pero quedan los huecos, queda el tiempo.
El tiempo es un conjunto
De irrellenables huecos sucesivos.
Donde sonó una risa queda un hueco,
Un coágulo de nada, una lejana
Polvareda que fue,
Que ya no está, pero que sigue hablando,
Diciendo al alma que, en alguna parte,
Algo cruzó al galope y se ha perdido.
Pertenecemos a un mundo complejo: la sencilla idea de tiempo no la entendemos, el concepto de vida tampoco lo entendemos sin considerar el tiempo, el espacio en el que vivimos es inimaginable si no entendemos qué es la vida y qué es el tiempo; ¿cómo comprender, con una imagen física, un retrato, que el universo es un espacio infinito en continua expansión? No es mi intención afirmar que la ciencia es irrefutable. Si he aprendido algo de ella es que la verdad es algo cambiante. Pero pienso que nada tiene valor por sí mismo si no es en el marco del todo en el que vivimos. E incluyo aquí también el concepto de felicidad, algo tan relativo como ese bello amanecer, relatado por mi amiga poeta, en el que las estrellas dejan de ser estrellas -permaneciendo con su identidad como tales, para convertirse en cielo.
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